Gran Almirante Dönitz

Desde el Tratado Naval de Washington hasta el final de la segunda guerra mundial.

Gran Almirante Dönitz

Notapor José Mª Rico » 28 Jun 2009, 22:54

Publicado en la Revista General de Marina. Mayo 2007.

Gran Almirante Dönitz
(Por Francisco José Sequeiro Leira)

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Karl Dönitz

El pasado 24 de diciembre de 2005 se cumplió el 25 aniversario del fallecimiento, en Aühmule (Hamburgo), a la edad de 89 años, del gran almirante Karl Dönitz, comandante de la U-Bootwaffe (Flota Submarina) y comandante en jefe de la Kriegsmarine (Marina de Guerra) alemana durante la Segunda Guerra Mundial.

Con sus luces y sombras, Dönitz ha grabado una página de gloria y olvido en la historia de la Marina de Guerra alemana, dejando su sello en el desarrollo de una de las fases más importantes de la Segunda Guerra Mundial, la Batalla del Atlántico, en la que como jefe del Arma Submarina destaca como hábil estratega en la lucha contra los convoy es de suministro aliados. La Batalla del Atlántico comprende al conjunto de operaciones desarrolladas en el océano Atlántico desde el 3 de septiembre de 1939 hasta el final de la guerra, considerada como la campaña naval más extensa, larga y compleja de la historia. Churchill escribió: «Esta batalla me tenía más preocupado que el glorioso combate aéreo que se llamó la Batalla de Inglaterra», y añadía: «Lo único que realmente me asustaba durante la guerra era el peligro de los submarinos alemanes» (1).

Orígenes. Primeros años

Nace Karl Dönitz el 16 de septiembre de 1891 en Grunau, por entonces una pequeña población al sudoeste de Berlín, en el seno de la familia burguesa del ingeniero Emil Dönitz y de su esposa Anna Beyer. Su madre falleció, al parecer de tuberculosis, cuando él tenía cuatro años. Su padre de infección renal a los 55, cuando él tenía 21. Tuvo un hermano, Friedrich, dos años mayor que él, que falleció en 1943, durante un bombardeo sobre Berlín.

Estudió en el Gimnasio Real, en Weimar, a donde su familia se trasladó en 1906, ingresando como cadete en la Escuela de Entrenamiento de la Kaiserliche Marine (Marina Imperial), en Kiel-Wyk, el 1 de abril de 1910. La instrucción naval básica la realizó en el crucero escuela SMS Rerta hasta marzo de 1911. De abril de 1911 a septiembre de 1912 realiza un curso sobre tácticas de combate naval en la Escuela Naval de Flensburg. En octubre de 1912, en su primer destino como oficial, se le destina al crucero ligero Breslau.

Primera Guerra Mundial

Tras estallar la Primera Guerra Mundial, el Breslau, junto al crucero Goeben, rompe el bloqueo de la Armada británica en el Mediterráneo y se dirige al Mar Negro para unirse a la flota turca, que luchaba contra las fuerzas rusas. De 1914 a 1916, el Breslau multiplica sus misiones en el Mar Negro, los Dardanelos, así como en el Mediterráneo oriental.

En mayo de 1916 contrae matrimonio con Ingeborg Weber, hija del general Erich Weber, del que nacieron tres hijos: Ursula (1917), Klaus (1920) y Peter (1923) (ambos hijos sirvieron en submarinos y fallecieron en acción ante el enemigo durante la Segunda Guerra Mundial). Ursula se casó con el destacado comandante de submarinos Günter Hessler.

En 1916, con el Breslau reparando, realiza un curso de observador naval y desarrolla una breve experiencia en el arma aeronaval. Será observador de vuelo y líder de un escuadrón de hidroaviones en San Stefano y los Dardanelos, realizando misiones de caza de submarinos franceses e ingleses que navegaban en las cercanías de la costa turca. A finales de 1916, tras desembarcar del Breslau en Turquía, se incorpora a su nuevo destino en la U-Bootwaffe.

Donitz embarca en el U-39, a bordo del cual efectúa misiones en el Atlántico y el Mediterráneo. Bien considerado por sus superiores, se le designa comandante del submarino minador UC-25 en febrero de 1918, consistiendo su primera misión en el minado de la entrada al puerto de Pola. Hunde un buque británico durante la operación, siendo condecorado con la Orden de los Hohenzollern. Durante el verano de 1918 hunde tres buques más. Demostrada su capacidad operativa se destina a Dönitz al submarino de ataque UB-68. Operando en el Mediterráneo el UB-68 se topa cerca de Malta, e14 de octubre de 1918, unas semanas antes del fin de la guerra, con un convoy procedente de Oriente. Maniobrando para atacar al convoy y debido a un problema en la estabilidad del submarino, se ve obligado a realizar una salida precipitada a superficie, justamente en el centro del convoy. El submarino es atacado y hundido, tras ser abandonado por su tripulación. Recogido por un destructor de escolta, tras perder siete hombres, permanece en un campo de prisioneros de guerra británico hasta julio de 1919 en que regresa a Alemania.

Durante el último año de la guerra, su actuación le valió una excelente reputación como especialista en guerra submarina.

Periodo entreguerras

Tras su puesta en libertad se unió a la pequeña fuerza naval germana, la Reichsmarine de la República de Weimar, resultante de las reducciones drásticas impuestas por el Tratado de Versalles. Regresa a unidades de superficie al prohibir los aliados que Alemania pueda disponer de submarinos. Gran parte del tiempo lo pasó en la fuerza de torpederos, asumiendo en marzo de 1920 el mando del torpedero V 5 Y posteriormente el T-157 y G 8. Entre 1923 y 1927 trabajó como inspector de torpedos, minas y artillería de la Marina de Guerra, siendo una de sus misiones la elaboración de tácticas de defensa contra submarinos. De 1927 a 1928 regresa a la mar como oficial de navegación del crucero Nymphe, buque insignia del almirante Von Loewenfeld, comandante en jefe de la Flota del Báltico. En septiembre de 1928 es nombrado comandante de la 4: Flotilla de Torpederos.

En octubre de 1930, Dönitz ocupa el puesto de jefe de Estado Mayor del almirante jefe de las Fuerzas Navales del Norte. Asciende a capitán de fragata en 1933.

En septiembre de 1934 asume el mando del crucero Emden, buque escuela de la Kriegsmarine que graduaba a sus oficiales después de un crucero de un año de duración alrededor del mundo. Navega durante el mismo por el Atlántico, océano Índico, Mediterráneo y las costas africanas. Al regresar de ese crucero, en julio de 1935, el comandante en jefe de la Marina de Guerra, almirante general Erich Raeder, le confiere la tarea de crear, casi de la nada, la moderna Arma Submarina alemana o U-Bootwaffe, nombrándole responsable de su adiestramiento y dirección. Esto fue posible tras la firma del Tratado Naval germano-británico, el 18 de junio de 1935, que reconoce a Alemania el derecho a poseer flota submarina.

El 27 septiembre de 1935, Dönitz es designado comandante de la Flotilla Weddigen (2), primera unidad operativa de U-boote, constituida por tres U-boote del tipo II B, de 250 t, los U-7, U-8 y U-9, convirtiéndose el 1 de enero de 1936 en jefe de la Flota de Submarinos (Führer der Unterseeboote-F. d. D.).

Dönitz inicia un intenso adiestramiento de sus dotaciones, especialmente en operaciones nocturnas con ataque en superficie y aborda el desarrollo de una táctica ya planteada en la Gran Guerra: la Manada o Rudeltaktik. Fruto de su experiencia como comandante de submarino, Dönitz considera que la manera de vencer al convoy consiste en un ataque concentrado de U-boote para oponerse a la concentración de buques. Desarrolla asimismo la idea de un cuartel general desde el que pueda dirigir y coordinar las operaciones de sus U-boote en la mar. En pocos meses Dönitz crea una fuerza de elite bien entrenada y con una moral de acero.

El 26 de abril de 1939, Hitler denuncia el Tratado Naval germano-británico firmado en 1935. Aunque Londres reacciona débilmente ante esta acción, Raeder y Dönitz se intranquilizan ante la posibilidad de entrar en guerra contra Francia y Gran Bretaña. De las tres grandes armas alemanas, la Kriegsmarine es la menos preparada para la lucha. Comparada con la Marina francesa o la Marina británica, sus fuerzas son débiles. Sólo dispone de unos pocos, aunque modernos, buques de superficie y la flota de U-boote es numéricamente poco importante.

Dönitz, tras un ejercicio en 1939, redacta y eleva un memorando en el que propone un incremento del número de sumergibles. En oposición al Plan Z (3) del gran almirante Raeder, el comodoro Dönitz solicita 300 U-boote. Juzga que con dicha fuerza, 100 operando, 100 en tránsito y 100 en reparación podría estrangular el tráfico mercante británico, aislando a Gran Bretaña.
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Re: Gran Almirante Dönitz

Notapor José Mª Rico » 28 Jun 2009, 23:00

Segunda Guerra Mundial. Batalla del Atlántico

Al declararse la guerra el 3 de septiembre de 1939, Dönitz estaba convencido de que sus U-boote no se encontraban alistados para entrar en guerra. En contra de los 300 U-boote que precisaba, en esos momentos sólo estaban disponibles 57 (30 del tipo II, 18 del tipo VII y 9 del tipo IX), de los cuales solo los 27 oceánicos (tipos VII y IX) estaban capacitados para atacar las rutas de abastecimiento de los aliados. Durante el primer año sólo pueden operar simultáneamente una media de cinco a siete U-boote. A todo ello se suman las limitaciones que el Art. 22 del Protocolo de Londres (4), acatado por la Marina de Guerra alemana, imponía a los submarinos en su acción contra los barcos mercantes, y el caso Athenia (5), que limitaron bastante la capacidad operativa de los U-boote durante el primer mes de la guerra.

No obstante, considerando el estrago causado por los pocos U-boote disponibles al inicio del conflicto, no es difícil imaginar que de disponer los alemanes de los 300 U-boote previstos por Donitz podría haber cambiado dramáticamente el equilibrio de la guerra.

El 19 de septiembre de 1939, su cargo de F. d. U. se convierte en B. d. U. Befehlshaber der Unterseeboote (comandante de la Flota de Submarinos). Su Estado Mayor se organiza en dos secciones: Operaciones, B. d. U.-Op. (mando táctico) y Organización, B. d. U.-Org. (adiestramiento y personal). El B. d. U. Op. tenía el mando táctico de todos los U-boote en el Atlántico, el Mar Norte y el océano Índico. Para las otras áreas del combate existe un F. d. U. Especial (Mediterráneo, Ártico) o áreas especiales de mando (Mar Negro y Báltico).

Tras la segunda semana de guerra, se anuncia el primer éxito. El U-29, mandado por el teniente de navío Otto Schuhart, había hundido el 17 de septiembre de 1939 el portaaviones británico HMS Courageous (22.500 t) tras lanzarle dos torpedos. Este hecho provocó una polémica sobre la vulnerabilidad de los portaaviones, que paralizó la construcción del Graf Zeppelín, previsto operativo para mediados de 1940, en el lado alemán, y suspendió la caza de submarinos realizada por portaaviones al oeste de Irlanda, del lado británico.

De pronto todo el mundo empieza a hablar de los submarinos. Al tiempo, Dönitz trabaja en un plan que convertiría el interés creciente por los submarinos en verdadero entusiasmo y que transformaría a Günther Prien en el primer héroe de la Segunda Guerra Mundial.

El plan de Dönitz u Operación BALDUR consistía en introducir sigilosamente un U-boot en la principal base naval de la Marina inglesa, el fondeadero natural de Scapa Flow (islas Orkney). La madrugada del 14 de octubre de 1939 el teniente de navío Günther Prien, al mando del U-47, torpedea al acorazado británico HMS Royal Oak (31.200 t). En 15 minutos, el veterano buque de guerra se hunde completamente, llevando consigo 833 de sus 1.234 tripulantes.

Aunque la acción de Scapa Flow provoca un abandono temporal de esta base de la Home Fleet y estremece al Almirantazgo británico y a su primer Lord, Winston Churchill, tuvo un efecto real mucho más profundo. Hasta entonces, el comodoro Dönitz (ascendido a contralmirante después de este éxito) había sido incapaz de convencer a Hitler de la capacidad real de la guerra submarina. El hundimiento del Royal Oak lo cambia todo. La construcción de U-boote se intensifica, se levantan las órdenes restrictivas a los comandantes y la Batalla del Atlántico se inicia realmente.

Dönitz prevé el abandono de la base de Scapa Flow y, con la finalidad de acosar el despliegue de la Flota y subyugar la capacidad operativa de los puertos ingleses, ordena sembrar de minas las cercanías a los mismos. Fruto de ello, el 21 de noviembre es dañado el crucero Belfast en el Firth of Forth, y el 4 de diciembre el acorazado Nelson, en la embocadura del Loch Ewe, por la explosión de una mina fondeada por U-boot del tipo II, 250 toneladas.

Pero no todo eran buenas noticias. La conocida como «crisis de los torpedos» pasó su factura. El primer mes de la guerra, el 14 y 20 de septiembre de 1939, la Marina alemana pierde los submarinos U-39 (tras atacar al portaaviones Ark Royal) y U-27, tras fallar sus torpedos. Son hundidos por cargas de profundidad lanzadas desde destructores.

El 30 de octubre de 1939, el U-56 tipo IIC, al mando del alférez de navío Wilhelm Zahn, se encuentra en medio de un grupo de buques de la Home Fleet navegando al oeste de las islas Orkney, constituido por los acorazados HMS Rodney (34.000 t) y HMS Nelson (34.000 t) y el crucero de batalla HMS Hood (42.000 t), escoltados por una cortina protectora de destructores. El U-56, a cota periscópica, en una posición ideal para el lanzamiento, dispara tres torpedos en abanico al buque insignia de la Flota HMS Nelson. A bordo se encontraban el comandante en jefe de la Home Fleet, almirante Sir Charles Forbes, el almirante de la Flota, Sir Dudley Pound, y el Lord del Almirantazgo, Winston Churchill, para determinar las acciones a seguir tras el hundimiento del Royal Oak. Dos torpedos impactan en el Nelson, pero no explotan. El U-56, con una rápida maniobra evasiva, logra huir. Zahn, bajo un profundo abatimiento, tras el notable «fracaso» sufrido, abandona su U-boat y pasa a labores de adiestramiento.

En abril de 1940, durante la Operación HARTMUTH (ocupación de Noruega), Dönitz ordena que se concentren 31 U-boote ante las costas de ese país, en previsión de un contraataque inglés. Durante dicha operación, de 31 ataques de U-boote realizados desde posiciones favorables, cuatro ataques sobre el acorazado HMS Warspite (31.500 t), futuro buque insignia del almirante Cunningham en la Flota del Mediterráneo, 12 sobre varios cruceros, 10 sobre destructores y cinco sobre transportes de tropas, no hubo un solo impacto. Todos los torpedos fallaron y ninguno explotó. Mal funcionamiento del encendido magnético del torpedo y funcionamiento parcial de la espoleta de percusión fueron las causas de estos fallos. Una investigación demostró que los torpedos eran defectuosos y que sus pruebas habían sido poco rigurosas. Günther Prien dijo que: «se le debía mandar a combatir con algo más que con un fusil de madera». Hasta que en diciembre de 1942 no fue introducida la nueva espoleta magnética a distancia (Pi 2), sólo se utilizaron torpedos con encendido de percusión.

Para oponerse a la protección que proporcionaba el sistema de convoyes establecido por los británicos, D6nitz plantea a partir de junio de 1940 la táctica de las Manadas de Lobos (Wolfpack, en inglés; Wolfsrudeltaktik, en alemán), desarrollada en el periodo de entreguerras. Tras recibir información de la detección de un convoy, el Cuartel General del B. d. U. activaba a grupos de U-boote que coordinados y guiados por radio proceden a converger hacia el mismo. Cuando se hayan agrupados, atacan simultáneamente al convoy por la noche y en superficie, siguiéndole durante millas y millas de navegación y continuando los ataques durante varias noches. Si el convoy es detectado por un U-boot, éste no ataca inmediatamente, mantiene el contacto e informa a otros U-boote sobre el tamaño, posición, rumbo, velocidad y composición del convoy. Estos ataques se inician lo más alejados posible del Reino Unido, proporcionando a los U-boote varios días para poder repetir los ataques.

Atacar en superficie y de noche permite a los U-boote mantener y superar las velocidades de los buques mercantes, agobiar a sus reducidas escoltas (el ASDIC permite la localización de los U-boote únicamente en inmersión), así como dificultar los ataques aéreos y su observación dada la baja silueta que ofrecían los mismos. D6nitz concentra sus ataques deliberadamente en los buques mercantes, por los beneficios estratégicos que supone una Gran Bretaña falta de los esenciales alimentos y suministros.

En junio de 1940, tras la caída de Francia, se ganan nuevas bases en la costa atlántica francesa: Lorient, Saint Nazaire, Brest, La Pallice y Burdeos, que permiten un acceso más fácil y rápido de los U-boote al Atlántico. Pese a las restricciones en el número de unidades, fue capaz de planificar cuidadosamente una exitosa campaña, que en 1940 le hace merecedor de la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro y el ascenso a vicealmirante. El éxito de los U-boote entre mayo y diciembre de 1940 (periodo que llegó a conocerse en el Arma Submarina como Happy Time o Die Glückliche Zeit), no queda explicado por la adquisición de las nuevas bases, ni por las tácticas de D6nitz, sino por el hecho de que al iniciarse las ofensivas de las Wolfpacks los británicos fueron incapaces de responder eficazmente a las mismas.

Al inicio de la guerra, Gran Bretaña no disponía de una aeronave diseñada para la escolta del convoy. En el periodo de entre guerras no se desarrolló una política para la formación táctica del convoy, ni se ensayaron medidas evasivas tendentes a distraer o hundir los U-boote atacantes. Los ejercicios de convoyes realizados fueron diseñados para que los escoltas practicasen con su ASDIC, cuya eficacia para anular el ataque de los U-boote fue sobrevalorada por los ingleses. Había una acentuada escasez de escoltas en el teatro Atlántico al tener que enviar buques para ayudar en las evacuaciones de Dunkerque o en la campaña de Noruega, donde muchos se perdieron o fueron dañados, o habían sido enviados al Mediterráneo o retenidos como protección contra la amenaza de invasión de Gran Bretaña. La consecuencia de esta retirada a gran escala de las escoltas fue la de despojar a los convoyes de cualquier defensa eficaz y dejar las manos libres a los U-boote.

Además, las autoridades británicas, tras la caída de Francia, se vieron forzadas a re dirigir todo el tráfico de entrada y salida a través del canal del Norte, entre Irlanda y Escocia, para evitar los ataques aéreos. Como consecuencia, los cuellos de botella provocados en este área ofrecen concentraciones tentadoras de barcos para los U-boote. El 17 de agosto de 1940, en respuesta al redireccionamiento de los convoyes, Hitler sanciona la guerra submarina sin restricciones fuera de los 20 grados de longitud W (los británicos sólo podían facilitar escolta hasta los 15 W), proporcionando a los U-boote más espacio y tiempo para atacar los convoyes.

Desde su puesto de mando de Kernevel, cerca de Lorient, Dönitz dirige y coordina sus manadas de lobos grises en el ataque a los convoy es ingleses, enviando al fondo del Atlántico más buques de los que pueden construir los aliados.

Con la reparación de buques puestos fuera de servicio, la inclusión de nuevos buques de escolta, las corbetas, y la concesión de un préstamo por parte de los Estados Unidos en septiembre de 1940 por el que Gran Bretaña obtiene cincuenta destructores, se incrementa el número de unidades que acompañan a un convoy. Esto, unido a una organización y equipamiento más eficaces y una mayor capacidad táctica de los escoltas de los convoyes, dificulta cada día más las acciones de los U-boote.

El periodo entre abril y septiembre de 1941 marca un cierto equilibrio en la Batalla del Atlántico. El significativo aumento de U-boote queda compensado por tres innovaciones aliadas, perfeccionadas en años posteriores:

    - El radiogoniómetro, receptor de alta frecuencia de búsqueda direccional, HF/DF o huff-duff, permite captar las señales radio de los U-boote y, por tanto, calcular su posición y distancia aproximadas. Ello facilitaba el interceptar al U-boot antes de que lanzase su ataque o alcanzase el reagrupamiento, así como limitar su seguimiento del convoy al obligarle a sumergirse, llegando a perder incluso el contacto con el mismo.

    - El radar, que no demuestra ser una valiosa arma en la lucha contra los U-boote en superficie hasta 1941. A finales de 1940 los buques y aviones de patrulla marítima estaban equipándose con unidades radar que facilitaban la localización nocturna de los U-boote. Los aviones equiparían posteriormente proyectores Leigh que, complementando al radar, les facilitaban la localización y ataque nocturno de los submarinos que navegaban en superficie. Esta situación ralentiza los desplazamientos de los U-boote entre sus bases francesas y las áreas de patrulla, al obligarles en muchas ocasiones a navegar en inmersión.

    - La creación del Government Codes and Ciphers School, organización encargada del descifrado de los códigos de transmisión alemanes, que alcanza valiosos progresos en el curso de la guerra. Tras la captura de varios buques meteo y de aprovisionamiento, que permite completar informaciones importantes, se progresa en la capacidad para descriptar los códigos de la Kriegsmarine.

Un imprevisto suceso, desconocido por Dönitz, aconteció para ayudar a los aliados en esos progresos. El 9 de mayo de 1941, tras la captura del U-110 (teniente de navío Lemp) por el HMS Bulldog, los británicos están en posesión de la máquina Enigma, elemento principal del sistema de cifrado alemán, la cual permitía codificar y decodificar los mensajes enviados y recibidos por los U-boote, así como de los libros de códigos y valiosa información de inteligencia. Esta información permite al Almirantazgo el cambio de ruta de los convoyes amenazados y el inicio de una campaña de destrucción de los buques de avituallamiento alemanes destinados al apoyo de los submarinos en las zonas de operaciones.

Un llamativo número de «éxitos» aliados hace considerar a Dönitz la posibilidad de filtraciones o que el espionaje aliado accede a las comunicaciones de la Marina alemana (la versión naval de la Enigma, de tres rotores), por lo que pide para utilizar en sus U-boote, a partir del 1 de febrero de 1942, una versión mejorada de la Enigma (la M4, denominación naval Tritón, de cuatro rotores), lo que mejora sustancialmente la confidencial de las comunicaciones.

En septiembre de 1941, con la finalidad de apoyar las operaciones de Rommel en el norte de África, se trasladan en una primera remesa 10 U-boote al Mediterráneo. A pesar de los éxitos conseguidos, como el hundimiento al este de Gibraltar, el 13 de noviembre de 1941, del portaaviones HMS Ark Royal (22.600 t) por el U-81 (teniente de navío Guggenbergen), y que el 25 de noviembre el U-331 (alférez de navío barón Von Tiesenhausen) hunde en el Mediterráneo oriental al acorazado inglés HMS Barham (31.100 t), el citado traslado provoca una importante paralización de la ofensiva en el Atlántico.

Con la entrada en guerra de los Estados Unidos, el 11 de diciembre de 1941, se abre una nueva zona de operaciones para los U-boote al oeste del Atlántico. Ignoradas las más elementales medidas de seguridad en la lucha antisubmarina, al no establecerse el sistema de convoyes ni formarse patrullas aéreas antisubmarinas, y ante una escasa fuerza de protección, los U-boote realizan una carnicería a lo largo de la costa este americana, golfo de México y el Caribe. En esta operación, denominada REDOBLE DE TAMBOR (DRUMBEAT o PAUKENSCHLAG), de enero a agosto de 1942 hunden un total de 609 buques (3.100.000 t) frente a la pérdida de 22 U-boote.

Durante la segunda mitad de 1942 y primera de 1943, periodo más critico de la Batalla del Atlántico, Dönitz se enfrenta con sus prioridades y las órdenes recibidas, que le obligan a mantener U-boote en Noruega contra un posible desembarco aliado, en una época en que el enemigo reacciona vigorosamente en el teatro atlántico. Las patrullas aéreas aliadas representan el mayor peligro para los U-boote, a los que acosan constantemente tanto durante sus tránsitos como en las áreas de operaciones. Gradualmente irán incrementando su radio de cobertura en el Atlántico. Los escoltas se equipan con radares de onda centimétrica, que los alemanes no logran interceptar, y el ASDIC se perfecciona.

En enero de 1943, el gran almirante Erich Raeder, en total desacuerdo con Hitler, presenta su dimisión. Éste nombra el 30 de enero a Karl Dönitz gran almirante, reemplazando a Raeder como comandante en jefe de la Marina de Guerra (Oberbefehlshaber der Kriegsmarine- O. d. K). Mantiene el mando personal de la Flota Submarina y el control directo de las operaciones en lugar de encumbrarse al reino de la política y retirarse a un puesto más cómodo en retaguardia.

A partir de abril de 1943, la balanza se inclina claramente del lado aliado en el Atlántico. Se incrementan los ataques de aviones a los U-boote y se amplía la cobertura aérea del Atlántico tras la llegada de los B24 Liberator, siendo total tras la cesión de las Azores, en agosto de 1943, por parte de los portugueses. Para intentar recuperar la iniciativa, Dönitz introduce innovaciones tecnológicas: el torpedo acústico Zaunkonig o el Schnorkel, que permiten a los U-boote utilizar los motores diésel en inmersión, y en estrecha cooperación con el ministro de Armamento Speer, acelera la construcción de los nuevos submarinos de ataque, los tipos XXI y XXIII, aunque su fabricación es ralentizada por los bombardeos estratégicos aliados. Con excelentes prestaciones, pocos entran en acción con la guerra ya perdida. Tras la guerra sirven como modelos para la construcción soviética y americana.

En menos de un año el destino golpea duramente a Dönitz. El 19 de mayo de 1943 su hijo menor, Peter, de 21 años, oficial en el U-954, muere en el hundimiento del mismo durante el ataque al convoy SC 130 en el Atlántico Norte. En vista de esa pérdida, su hijo mayor Klaus es relevado del servicio en combate e inicia sus estudios como médico naval. El día 13 de mayo de 1944 convence a sus ex compañeros de armas para embarcar en la lancha rápida (Schnellboot) S-141, para lo que a priori es una simple patrulla en el canal de la Mancha. La S-141 es interceptada por una torpedera francesa y un destructor británico y hundida bajo su fuego cruzado, salvándose sólo seis tripulantes. Klaus Dönitz, de 23 años, no está entre ellos.

Para finales de 1944 la guerra está definitivamente perdida para Alemania y su Kriegsmarine. Los aliados poseen una superioridad aplastante en el teatro Atlántico, estando sus convoyes eficazmente protegidos mediante el apoyo de portaaviones de escolta y enérgicos grupos de apoyo. En este año, Dönitz pierde una media de 23 U-boote por mes.

En el este, ante el avance del Ejército soviético, la situación se toma trágica. Para evitar que la masa de refugiados que afluyen hacia el oeste caiga en manos del Ejército Rojo, Donitz ordena un plan para la evacuación de la parte oriental de Alemania, Prusia y Curlandia, con la finalidad de asegurar el traslado de la mayor parte de la población, tropas y civiles, a los puertos en Alemania occidental. Para este proceso de evacuación masiva despliega Dönitz sus últimas unidades de superficie en el Báltico, así como los restos de la Marina Mercante. La idea general de la evacuación y la orden correspondiente estaban más allá de la capacidad de Dönitz como comandante en jefe de la Armada, pero no obstante sus órdenes se ejecutaron, a menudo contra la resistencia de las autoridades locales del partido nazi.

La operación de rescate en el Báltico, que tras 115 días finaliza el 9 de mayo de 1945, está considerada como la mayor operación de evacuación de la historia moderna, trasladando a la zona occidental más de dos millones de personas, incluyendo a unos 450.000 soldados. Durante este periodo, aunque la guerra estaba claramente pérdida, muchos buques y unidades del Ejército alemán combatieron contra el avance de las fuerzas soviéticas para asegurar el rescate de sus compatriotas y compañeros, luchando y sacrificando sus vidas en la defensa de su país y sus gentes, en la más pura tradición del soldado. El éxito de esta operación radica principalmente en que se consiguió con sólo aproximadamente un 1 por 100 de pérdida de vidas (7).

El 30 de abril de 1945 se conoce, para sorpresa general, que Hitler, en su testamento político escrito antes de suicidarse el 29 de abril, nombra a Dönitz su sucesor como presidente del Reich (Reichsprasident) y comandante en jefe de la Wehrmacht (Oberbefehlshaber der Wehrmacht). Cede el mando de sus U-boote y de la Kriegsmarine al almirante general Von Friedeburg. El gran almirante instala un gobierno interino del Reich en Flensburg-Mürwik (ciudad fronteriza con Dinamarca en la región de Schleswig-Holstein), desde donde intenta negociar un armisticio con los aliados en el oeste. Mientras, trata de seguir la lucha contra la Unión Soviética y ganar el máximo tiempo que permita un mayor repliegue de los alemanes del este hacia el oeste y evitar que caigan prisioneros del Ejército Rojo. Para ello, designa a Von Friedeburg para negociar una rendición parcial ante el Grupo de Ejércitos Británico del mariscal Montgomery. Londres acepta, y el 5 de mayo los alemanes comienzan a rendirse a los ingleses.

Autoriza al jefe de operaciones del Alto Mando de la Wehrmacht, coronel general (generaloberst) Alfred Jodl, para firmar los documentos de rendición ante los aliados y consigue aplazar la capitulación total solicitada por Eisenhower hasta el 9 de mayo, en que cesan las hostilidades en todos los frentes. El 8 de mayo de 1945 Dönitz asume la capitulación y anuncia por radio la rendición incondicional de todas las fuerzas alemanas.

En su última orden a sus U-boote, emitida el mismo día, Dönitz agradeció a sus hombres su lealtad inquebrantable y les pidió que se guardasen para el servicio a la patria, ordenándoles dirigirse en superficie hacia los puertos británicos o americanos para rendirse.

El 23 de mayo de 1945, Dönitz, Jodl y Von Friedeburg (se suicida tras el arresto) son convocados a bordo del buque de pasaje Patria. Puestos bajo arresto por los aliados una vez que éstos tuvieron el control de Alemania, se procede a disolver su gobierno. Las medidas tomadas durante el arresto fueron tan humillantes que incluso el primer ministro británico Churchill se mostró muy disgustado con el trato dado a los prisioneros. Fueron internados en el centro de detención de Mondorf (Luxemburgo) hasta mediados de agosto en unas condiciones aceptables, siendo posteriormente trasladados a Nuremberg donde, ya inculpados como criminales de guerra, se les confina en condiciones más severas. Fueron instalados en celdas individuales, de tres por tres metros, sin calefacción ni agua caliente, con un policía militar a su puerta día y noche. No podían hablar entre sí, excepto durante los descansos, ni abandonar su asiento en la sala. No se les permitió a los acusados portar insignia militar alguna, ni se les reconoció el tratamiento debido a su rango militar.

Ya lo dijo el rey de los galos cuando saqueó Roma en el 390 a. C.: «¡Ay de los vencidos!», expresando con estas palabras la triste realidad de que son los vencedores los que imponen «sus leyes» a los vencidos.
José Mª Rico
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Re: Gran Almirante Dönitz

Notapor José Mª Rico » 28 Jun 2009, 23:54

Proceso de Nuremberg

Se desarrolla este Proceso entre el 20 de noviembre de 1945 y el 1 de octubre de 1946, día en que se hace pública la sentencia en el Palacio de Justicia de la ciudad de Nuremberg. Sus orígenes se remontan a las reuniones de Teherán (1943), Yalta (1945) y Potsdam (1945), siendo regulada su base legal por la Carta de Londres del 8 de agosto de 1945. En estas reuniones, las tres principales potencias aliadas, Estados Unidos, la Unión Soviética y Gran Bretaña, establecían la creación de un Tribunal Internacional Militar que enjuiciaría a la cúpula del régimen nazi y a sus principales organizaciones e instituciones. Se delimitaron cuatro cargos:

    - Plan común o conspiración: Actuación con otros o asociación con ellos para cometer cualquiera de los crímenes señalados en los restantes cargos.

    - Crímenes contra la paz: planificación, preparación, inicio y desarrollo de una guerra de agresión.

    - Crímenes de guerra: violaciones de las leyes y convenios sobre la guerra.

    - Crímenes contra la humanidad: planificación, ejecución o participación en exterminios y genocidios.

En el Proceso, a Dönitz no se le acusa de crímenes contra la humanidad, estando los historiadores de acuerdo en que ni participó ni tenía conocimiento del Holocausto. Sin embargo, se le enjuicia porque: «...promovió los preparativos para la guerra expuestos en el Primer Cargo de la Acusación; participó en la planificación militar y preparación de los conspiradores nazis de Guerras de Agresión y Guerras en Violación de Tratados Internacionales, Acuerdos y Garantías expuestas en los Cargos Primero y Segundo de la Acusación; y autorizó, dirigió y participó en los Crímenes de Guerra expuestos en el Tercer Cargo de la Acusación, en especial los crímenes contra personas y propiedades en alta mar». (IMT. Vol. I. Pág. 37. Sesión 1. 20 noviembre 1945).

Elige para ser su abogado al flottenrichter (juez de la Armada equiparado a capitán de navío) Otto Kranzbühler, para muchos el mejor defensor en Nuremberg, que hace todo lo posible para que la Armada alemana y su Arma Submarina salgan del proceso indemnes. Es un hecho claro para Kranzbühler que si el comandante en jefe de la Armada alemana es procesado, debe dirigirse a él como tal. Mientras fiscales y jueces llaman al demandado «Karl Dönitz», él siempre le dio el tratamiento de Herr Grossadmiral.

En «Cargo Uno» no hay evidencias de que participara en una conspiración para emprender la guerra agresiva. Aunque creó y preparó para la guerra a sus U-boote, estaba únicamente encargado de esta área militar. No participó en las conferencias importantes donde se planeaba la guerra agresiva, y no había ninguna evidencia de que estuviese informado sobre las decisiones allí alcanzadas. En «Cargo Uno» se le encontró «No Culpable».

En «Cargo Dos» fue juzgado por supuestos «crímenes contra la paz» al emprender la guerra submarina sin restricciones. Guerra submarina que se inició tras el estallido de la guerra y totalmente coordinada con otras ramas del Wehrmacht. Fue condenado porque dirigió (no planeó, preparó o inició) una guerra ofensiva y sus U-boote se encontraban preparados y entrenados para la guerra. Un razonamiento a todas luces ridículo, pues el prepararse para la guerra y la dirección de la misma es una característica inherente a todo militar.

En «Cargo Tres» fue juzgado por la violación de los convenios de Ginebra y La Haya, al emitir, el 17 de septiembre de 1942, la «Orden Laconia» (8) que prohibía a los U-boote rescatar a los supervivientes de los buques hundidos, pues su rescate representaba un peligro para el U-boot y muy a menudo tuvo como resultado la pérdida del mismo y de su tripulación. Para los británicos, esta decisión fue denominada «orden de matar a todos los supervivientes». Pero esta acusación no se sostuvo en la sentencia.

En Nuremberg los británicos demandaron que los U-boote deberían haber actuado según el Protocolo de Londres de 1936. Ningún país, incluido los aliados, ha combatido jamás de esta manera. Un U-boot no puede ejecutar operaciones de visita como un buque de superficie, ya que una vez emergido es una presa fácil para las armas montadas sobre un buque mercante, la aviación, localización por radar, etc. Tampoco sus capacidades le permiten el embarque o remolque de supervivientes, va en contra de todo su principio operativo.

Como uno de los testimonios en su defensa, Dönitz presenta una declaración jurada del almirante Chester Nimitz, comandante en jefe de las Fuerzas del Pacífico, que testifica que los Estados Unidos habían aplicado en el Pacífico «una guerra submarina sin restricción contra Japón», y que los submarinos americanos no rescataron a los sobrevivientes en situaciones donde su propia seguridad estaba en cuestión. Con esta declaración de uno de sus comandantes militares, los jueces aliados no podían condenar a Dönitz por una guerra ilegal.

Se le consideró además culpable de crímenes contra la ley marcial por no cancelar, tras ser nombrado Dönitz comandante en jefe de la Kriegsmarine, la orden de Hitler acerca del fusilamiento de comandos capturados. Dönitz se opuso a su implantación en la Kriegsmarine, donde jamás se aplicó.

El tribunal encontró a Dönitz culpable de los «Cargos Dos y Tres» por los que el Gran Almirante fue condenado a diez años de prisión incomunicada, en la cárcel de Spandau (Berlín oriental), un castigo bastante duro incluso para las normas imperantes durante la guerra.

Unos dicen que Dönitz fue condenado por razones políticas, pues los aliados vencedores no podían permitir que la última cabeza del Estado alemán, contra el que combatieron y al que juzgaban, saliese de la sala del tribunal como hombre libre. Otros muchos dicen que a Dönitz simplemente se le castigó por su eficacia en la dirección de los U-boote, que había logrado que constituyesen una peligrosa amenaza para el resultado de la guerra.

El veredicto emitido en Nuremberg contra Dönitz fue probablemente el más polémico de todos. Dönitz siempre mantuvo que él no hizo nada que no hubieran hecho sus colegas aliados.

El veredicto se consideró por muchos como un ejemplo ultrajante de injusticia, y oficiales de todo el mundo -entre ellos unos 120 almirantes de la Marina norteamericana- consideraron la sentencia como un ataque injustificado hacia su hermano oficial. Dönitz recibió casi 400 cartas de almirantes, generales, políticos, historiadores y periodistas de todo el mundo manifestándole su simpatía y expresando su consternación sobre el veredicto de su proceso.

Epílogo

Abandona la cárcel de Spandau el 1 de octubre de 1956, tras once años y cuatro meses de reclusión. El año y 4 meses de detención preventiva no se le dedujeron de la pena impuesta, a pesar de ser solicitado por Kranzbühler.

De retorno a la vida civil, Dönitz fija su residencia en la villa de Aumühle, cercana a Hamburgo. Sus memorias, tituladas Diez años y veinte días (Zehn Jahre und Zwanzig Tage) aparecían en Alemania en 1958, y un año después en su versión inglesa. Este libro narra las experiencias de D6nitz como comandante de los U-boote (diez años) y presidente de Alemania (20 días). Su segundo libro, Mi azarosa vida (Mein wechselvalles Leben), publicado en 1968, narra los eventos de su vida antes de 1934.

Fallece el 24 de diciembre de 1980 en Aumühle, siendo enterrado el 6 de enero de 1981, tras recibir el merecido homenaje de cientos de veteranos alemanes, de todas las armas, que le acompañan a su última morada.

El Gobierno de la República Federal de Alemania no le concedió honores militares, a los que tenía derecho, y prohibió a los miembros de la nueva Marina (Bundesmarine) que asistiesen al funeral de uniforme. Esta decisión desató una viva polémica por el daño que causó a la memoria de un hombre cuyas virtudes castrenses fueron reconocidas incluso por sus propios enemigos. Los periódicos se llenaron de cartas calificando de mezquina e indigna la resolución.

La guerra submarina adquirió gran importancia en el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial. La Flota de U-boote, que Dönitz dirigió personalmente en su lucha contra los convoyes aliados, más que ninguna otra arma, estuvo muy próxima a decantar la suerte de la guerra a favor del lado alemán, hundiendo más de 15 millones de toneladas de buques aliados y amenazando con colapsar las rutas de suministro británicas.

Sus tripulaciones, formadas por marinos altamente preparados y motivados, supieron mantener en todo momento un elevado espíritu combativo basado en la camaradería y la lealtad. Su porcentaje de bajas alcanza el 70 por 100 de muertos o desaparecidos, el mayor de las Fuerzas Armadas alemanas. Luchando en unas condiciones duras y difíciles contra un enemigo que pronto les superó en medios, número y capacidades, mostraron un nivel de humanidad y caballerosidad incluso superior a sus homónimos en el bando aliado.

Dönitz imprimió su personal toque paternalista en las relaciones con sus tripulaciones, a las que siempre recibía a su llegada a la base, y que sentían que su líder era uno de ellos. Su mando se basó en un estrecho contacto con sus comandantes y oficiales subordinados, a los que tuteaba y llamaba por su nombre de pila.

La mentalidad de la Ubootwaffe no estaba ligada al fanatismo político imperante en la época; de hecho, incluso Hitler comentó en una ocasión: «Dispongo de un ejército de tierra reaccionario, una aviación nacional socialista y una marina cristiana», palabras fiel reflejo de la realidad. El propio Dönitz, a pesar de mostrarse fiel al Führer durante su mandato, nunca dejó de expresar libremente su opinión y se encargó de alejar toda intromisión política en sus U-boote. También supo oponerse a órdenes como la de disparar sobre los náufragos después de hundir un buque.

Al indicarle que si había aceptado la sucesión de Hitler era porque estaba de acuerdo con el dictador, respondió: «¿Es un crimen aceptar el gobierno de un país que se derrumba? ¿Es un crimen evitar que los rusos, el enemigo natural de Alemania, se quede con nuestras armas y nuestro capital humano?.. Yo sabía que teníamos que capitular y quería hacerlo ante los estadounidenses y los británicos, no en el Este» (9).

Para evitar el caos del pueblo alemán echó sobre sus hombros la carga de una nación agonizante, con la obligación de capitular sin condiciones una guerra ya perdida, recibiendo como pago odio y difamación. Es habitual que los pueblos olviden su historia y que no sepan reconocer y apreciar los méritos de quienes lealmente les sirvieron. En cualquier caso, es finalmente la Historia, y no los hombres, la encargada de juzgar a sus protagonistas. Uno puede estar seguro que de un imparcial juicio de la Historia, en la que ocupará siempre un lugar destacado, el Gran Almirante Dönitz surgirá como el formidable estratega naval, líder militar dotado y leal patriota que era.

Entonces, y sólo entonces, se comprenderá por qué Dönitz goza de tan alta estima por parte de sus antiguos enemigos, es querido y apreciado por sus hombres, quienes hablan de él con un profundo respeto como el Grosse Lowe (Gran León) o como su camarada Onkel Karl (Tío Karl), o por qué sus comandantes de U-boot salen en su defensa cuando su honor o su reputación están bajo sospecha (10).

El almirante inglés Cunningham definió a Dönitz como «el más peligroso adversario que había tenido el Reino Unido desde los tiempos de De Ruyter».

Como colofón a este artículo queden las palabras de Dönitz cuando declaró en Nuremberg:

«Mi vida se consagró a mi profesión y, por consiguiente, al servicio del pueblo alemán. Como último comandante en jefe de la Armada alemana y como última cabeza del Estado me siento responsable hacia el pueblo alemán por todo lo que hice o dejé sin hacer». (IMT Vol. XXII. Pág. 397. Sesión 216. 31 agosto 1946).

GRAN ALMIRANTE (Großadmiral) DÖNITZ, Karl (1891-1980)

01.04.1910: Ingresa en la Kaisediche Marine (Marina Imperial). Seekadett (cadete).
15.04.1911: Fahnrich zur See (F. z. S.). Guardia marina.
27.09.1913: Leutnant zur See (L. z. S. o Un1. z. S.). Alférez de fragata.
07.11.1914: Cruz de Hierro de 2.ª clase (Eiserne Kreuz E. K II Klasse).
22.03.1916: Oberleutnant zur See (OL. z. S. o Oblt.). Alférez de navío.
05.05.1916: Cruz de Hierro de 1.ª clase (E. K I Klasse).
10.01.1921: Kapitanleutnant (KL. o Kptlt.). Teniente de navío.
01.11.1928: Korvettenkapitan (KK. o Korvkpt.). Capitán de corbeta.
01.10.1933: Fregattenkapitan (FK. o Fregkpt.). Capitán de fragata.
01.10.1935: Kapitan zur See (K. z. S. o Kpt. z. S.). Capitán de navío.
28.01.1939: Kommodore. Comodoro.
18.09.1939: Cruz de Hierro de 2.ª clase (broche). Spange zum E. K II 1914.
01.10.1939: Konteradmiral. Contralmirante.
20.12.1939: Cruz de Hierro de 1.ª clase (broche). Spange zum E. K I 1914.
27.02.1940: Insignia del Arma Submarina con brillantes (U-Boot-Kriegsabzeichen mit Brillanten).
21.04.1940: Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro (Ritterkreuz des E. K) como B. d. U.
01.09.1940: Vizeadmiral. Vicealmirante.
14.03.1942: Admiral. Almirante.
Generaladmiral - Almirante General: saltó este empleo.
30.01.1943:Grossadmiral. Gran Almirante.
06.04.1943: Hojas de Roble para la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro (Eichenlaub zum Ritterkreuz des E. K) como O. d. K. y B. d. U.
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Re: Gran Almirante Dönitz

Notapor José Mª Rico » 29 Jun 2009, 00:33

Notas

(1) Churchill. Op. cit. Vol. I. Cap. XVII.

(2) Teniente de navío Otto Weddigen (1882-1915). Famoso submarinista alemán de la Primera Guerra Mundial, poseedor de la condecoración Pour Le Merité. Al mando del U-9, el 22 de septiembre de 1914 hunde a los cruceros británicos de 12.000 t Aboukir, Bogue y Cressy en el Mar del Norte.

(3) En mayo de 1938 Hitler transmite a Raeder la orden de ampliar los planes de modernización de la Flota, al considerar a Gran Bretaña como enemigo potencial. Se diseñan dos planes alternativos:
1. Plan Rápido. Finalizar buques de superficie en construcción y construcción masiva de U-boote, hasta 300 unidades. Realizable con los medios existentes y dentro del Tratado Naval de Londres de 1935.
2. Plan Z. Construir una flota de superficie muy superior a lo acordado en 1935, y hasta 250
U-boote. A muy largo plazo, 9 ó 10 años, y difícilmente realizable por la actual infraestructura. Faltaban portaaviones.

(4) Artículo 22. Limitaciones de la guerra submarina. El submarino se comportará, para la
detención y hundimiento de mercantes, como buque de superficie. Saldrá a superficie para detenerlos. Si los hunde será responsable de la dotación y pasaje, debiendo embarcados si fuese necesario.

(5) Athenia, buque de pasaje, primera víctima civil de la Segunda Guerra Mundial. El 3 de
septiembre de 1939, justo diez horas después de la declaración de guerra, fue hundido por el U-30 (teniente de navío Lemp) al confundirlo con un mercante armado. De los 1.103 pasajeros, 118 murieron en el hundimiento. Al día siguiente Hitler ordenó que bajo ninguna circunstancia se atacara a buques de pasajeros.

(6) Tipo VII C. Desplazamiento superficie/inmersión: 769/871 1. Eslora: 67,1 m. Velocidad en superficie/inmersión: 17,7/7,6 nudos. Autonomía en superficie/inmersión: 8.500 millas a 10 nudos/80 millas a 4 nudos.
Tipo IX B. Desplazamiento superficie/inmersión: 1051/1178 t. Eslora: 76,5 m. Velocidad en superficie/inmersión: 18,2/7,3 nudos. Autonomía en superficie/inmersión: 12.000 millas a 10 nudos/64 millas a 4 nudos.

(7) Durante esta evacuación ocurrió la considerada como «la mayor tragedia marítima de todos los tiempos»: el hundimiento del Wilhelm Gustloff, de 25.484 t. Este trasatlántico, que transportaba un pasaje superior a las 7.000 personas (la última investigación incrementa el número a 10.582), de ellos 5.000 refugiados, entre militares y civiles, fue torpedeado la noche del 30 al 31 de enero de 1945 por el submarino soviético S-13, al mando del capitán Alejandro Marinesko. El número de víctimas está por encima de los 7.000. Este mismo submarino hundirá el 10 de febrero el trasatlántico de 14.600 t General van Steuben, en el que perecieron unas 3.000 personas. En diez días Marinesko había hundido dos de los transatlánticos más grandes de Alemania y en el transcurso había matado a más de 10.000 personas.

(8) Laconia (12 septiembre 1942), crucero británico de lujo de la línea Cunard (19.695 t) convertido en transporte de tropas, fue torpedeado y hundido por el U-156 (capitán de corbeta Hartenstein). El buque transportaba a 2.732 personas. Más de 200 supervivientes fueron rescatados por el U-156, ayudado por el U-506 y el U-507. Aunque mostraban una gran bandera con la cruz roja, fueron atacados por un Liberator del USAF 343 basado en isla Ascensión, que les lanza tres cargas. Un total de 1.649 vidas se perdieron. Naves de Vichy rescataron 1.083 sobrevivientes. Tras este incidente Dönitz emite la «Orden Laconia», que prohibía a los comandantes de U-boote rescatar supervivientes. En el Tribunal de Nuremberg, al Gran Almirante Dönitz se le acusó de crimen de guerra por haber firmado esta orden.

(9) Las entrevistas de Nuremberg. Pág. 47.

(10) Carta que dirigen al Consejo de Control Aliado de Alemania varios comandantes de U-boot:

«Re: Opinión sobre el Veredicto de Nuremberg en contra del Gran Almirante Donitz.

...Nunca existió una orden de matar a los marineros supervivientes. Ya en el juicio este hecho fue atestiguado bajo juramento por un gran número de comandantes de U-Boot. Sin embargo, aquellos que violaron el principio de prestar ayuda a los supervivientes después de haber garantizado la seguridad de su propia nave y tripulación, sí que lo hicieron bajo las órdenes en curso de sus superiores. Aquellos que interpretaron la orden «Laconia» y otras expresiones de nuestro Gran Almirante como una licencia para matar supervivientes sólo actuaron de tal manera en base a sus complejos sicológicos. Su interpretación fue en contra del mismísimo espíritu de la U-bootwaffe. Su número es muy limitado en comparación con la gran mayoría de submarinistas que se sometieron a las órdenes.
No conocemos todos los detalles de las acusaciones ni hasta qué momento en el pasado aplican las acusaciones y cargos formulados en el juicio. Ni podemos hablar de la clase y peso de las acusaciones políticas que han sido registradas en contra del Gran Almirante. Los informes de prensa han sido vagos en este sentido. Pero conocemos la personalidad de nuestro Gran Almirante, y hemos llegado a comprender qué clase de hombre es Dönitz después de cinco años de fiera lucha. Sus intenciones y principios siempre reflejaron las más altas normas morales y compostura. También, estamos profundamente convencidos de que nunca actuó de una manera deshonrosa...

En Alemania, Septiembre de 1946.
Firmado por: Erich Topp, Reinhar Suhren, Otto Schuhart, Carl Emmerman, Viktor Schütze, Hans Witt, Georg Lassen, Ulrich Heyse, Otto von Büllow, Ali Cremer, Heinrich LehmannWillembrock, Karl-Heinz Wiebe, Victor Oerhn, Rolf Rüggeberg, Hans Eckerman, Ernst Bauer, Wilhelm Schulz, Albrecht Brandi, Adalbert Schenee, Hermann Rasch, August Maus.»

(11) León Goldensohn fue psiquiatra en Nuremberg de enero a julio de 1946.

Bibliografía

DONITZ, Karl: Diez años y veinte días. La Esfera de los Libros. 2005.
SOLAR, David: La caída de los dioses. La Esfera de los Libros. 2005.
CHURCHILL, Winston: La Segunda Guerra Mundial.
Círculo de Lectores. 2003.
DE LA SIERRA, Luis:La guerra naval en el Atlántico. Editorial Juventud. 2005.
BRUSTAT-NAVAL, Fritz: Operación «Escape». Ediciones Acervo. 1972
BASIL LIDEEL, Hart: Historia de la Segunda Guerra Mundial. Luis de Caralt. 2000.
CARRERO BLANCO, Luis: España y el mar. Tomo II. Instituto de Estudios Políticos. 1964.
MASON, David: Submarinos. La amenaza secreta. San Martín. 1977.
MACKSEY, Kenneth: Errores militares de la Segunda Guerra Mundial. Salva!. 2001
SPEER, Albert: Memorias. Plaza & Janes. 1972.
SPEER, Albert: Diario de Spandau. Plaza & Janes. 1976.
GOLDENSOHN, Leon: Las entrevistas de Nuremberg. Taurus Historia. 2004 (11).
Williams, Andrew: La Batalla del Atlántico. Crítica. 2004
Actas del Tribunal de Nuremberg. International Military Tribunal (IMT), así como otra variada información obtenida en múltiples páginas de Internet.
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Re: Gran Almirante Dönitz

Notapor Pavía » 23 Dic 2009, 23:12

Pavía desde su base operacional de Ciaño

Extraordinario hilo. De los libros que mencionas recuerdo con mucho cariño Submarino, La Amenaza Secreta, David Mason, que me regaló mi padre cuando cumplí los 12 años (ha llovido desde aquello), y que me resultó muy ameno de leer y entender.


Tal vez te interese hacerte de HARALD BUSCH, Así Fue la Guerra Submarina, yo lo tengo en la edición RBA de 2007, pero creo recordar que era editado originalmente por Editorial Juventud. Es la visión de un excombatiente de los U-boot escrito a principios de los 50.

Sin más se despide Pavía desde Asturias
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